Cuando empezamos a montar las cosas para comenzar algunos niños comenzaron a acercarse y les dimos unas imágenes para que lo colorearan con variedad de materiales (colores, marcadores, creyones de cera) a su gusto. Mientras terminábamos de preparar la actividad. Cuando ya teníamos suficientes niños comenzamos con a jugar bingo con los niños, tuve el rol de ayudar a dos niños que eran los más chiquitos (Sofia 1año,4 meses y Rainer 2 años) ya que habían cosas que por su nivel de desarrollo todavía están en proceso pero los teníamos que integrar al juego y a los niños, busque la oportunidad para darle características de los objetos, los nombres de los colores, y juntos gritamos bingo cuando lo logramos.
Lo que más me impacto del día fue cuando uno de los padres dijo “yo pensé que mi caso era difícil pero me acabo de dar cuenta que hay cosas peores” (papá de Tomas).
Me sentí muy bien cuando una abuela me llamo y me dijo “me gustaría que mi nieta trabaje contigo” entregándomela en los brazos porque es una bebe (Victoria 7 meses), además me sentí muy bien al sentir los abrazos y caricias que muchos de los niños me ofrecían diciendo gracias maestra la pase muy bien. Sentí que mi trabajo valió la pena y que estos niños tuvieron unas horas diferentes donde ofrecí todo mi cariño para que sintieran un ambiente de apoyo y cariño.
Emocionalmente pensé que no iba a poder pero me di cuenta que soy más fuerte de lo que pensaba, para las futuras planificaciones llevaré actividades para niños más grandes porque si pude darme cuenta que Bárbara estaba un poco aburrida con las actividades hasta que otra compañera mía (María Gimena) saco una sopa de letras de Venezuela ella se quedó concentrada en eso y cuando lo termino pidió que le colocaran una calcomanía.